¿Piensan diferentes los nativos e
inmigrantes digitales?
En la actualidad, nuestros hijos están siendo socializados de
una manera muy diferente a la nuestra, sus padres. Las cifras resultan
abrumadoras: más de 10.000 h invertidas en videojuegos; más de 200.000 mensajes
de correo electrónico gestionados –tanto recibidos como enviados
instantáneamente-; más de 10.000 h empleadas hablando por el teléfono móvil;
más de 20.000 h viendo televisión –de las cuales, un alto porcentaje se aplica
a las MTV de alta velocidad-; más de 500.000 anuncios publicitarios vistos y,
quizás, a lo sumo, 15.000 horas destinadas a la lectura de libros.1 Así son los
estudiantes de hoy. Los datos numéricos anteriores constituyen la realidad
tecnológica en la que se mueven, antes de acabar sus estudios universitarios.
En “Nativos Digitales, Inmigrantes Digitales” abordamos, en primer lugar, cómo
las diferencias entre los alumnos -Nativos Digitales- y sus profesores
–Inmigrantes Digitales- son la causa de muchos de los problemas que afectan a
la educación en nuestros días. En segundo lugar, consideramos también la alta
probabilidad de que el cerebro de los Nativos sea fisiológicamente distinto del
de los Inmigrantes, como consecuencia de los estímulos digitales que han
recibido a lo largo de su crecimiento.
Y en tercer y último lugar, afirmamos que el aprendizaje a
través de los juegos digitales es una fórmula didáctica tan novedosa como útil,
pues hace posible interactuar y comunicarse positivamente con los Nativos
gracias a la utilización de una lengua común que correspondería al “idioma
nativo”.

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